Comunión de las Iglesias de la Reforma
Iglesias signatarias de la Concordia de Leuenberg
Sobre el debate en el Congreso de la Nación en relación con la “Ley de libertad e igualdad religiosa”
Los representantes de la “Comunión de Iglesias de la Reforma en el Río de la Plata” (CIR), reunidos durante el día miércoles 22 de septiembre para deliberar, entre otros asuntos, sobre el debate que en estos momentos está tomando forma al interior del parlamento de la República Argentina en relación con el proyecto de Ley así denominado de “libertad e igualdad Religiosa”, promovido por la diputada Cynthia Hotton, queremos manifestar cuanto sigue:
a) Nos solidarizamos con el Comunicado de nuestra Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) de fecha 29 de agosto pasado. En particular, con la afirmación que reza: “somos conscientes de la diferencia entre [aquellos] derechos a los que no renunciamos y los privilegios que no buscamos” a la hora de tener que debatir respecto de una ley en relación con la libertad e igualdad garantizadas por la Constitución Nacional desde la perspectiva de la actividad religiosa en el país.
b) Que, si bien el art. 2 de la Constitución Nacional garantiza y compromete al Estado a sostener el culto Católico Apostólico Romano, queremos señalar que con la misma certeza la Carta Magna encomienda al Parlamento: “Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos” (cf. Art. 75, inciso 23 de la Constitución Nacional).
c) Reiteramos aquí lo manifestado en una carta del 11 de abril de 2006 que dirigiéramos al Sr. Subsecretario de Culto de entonces, donde decíamos que “seguimos sin entender por qué debe exceptuarse a la Iglesia Católico Romana en los alcances de una nueva normativa en este campo y por qué no se puede reconocer, desde el derecho, la personalidad jurídica religiosa de los diversos credos de una manera inclusiva. Especialmente donde las diferencias puedan tener lugar y convivir mutuamente en el marco de un Estado democrático que las reconozca y valore como medios por los cuales la sociedad argentina esté en condiciones de crear y recrear sus relaciones de sentido desde la especificidad de sus creencias en el marco de una estricta libertad de conciencia”.
d) Por lo manifestado y a la luz de lo que su mismo texto establece, sostenemos que el proyecto de Ley de libertad e igualdad religiosa en debate dentro del Congreso Nacional, lejos de garantizar la libertad e igualdad dentro del objeto sobre el que pretende legislar, consagra más desigualdad y menos libertad en el real ejercicio de la libertad de conciencia, opinión y práctica religiosa.
e) Ahora y si bien la libertad ha sido lo suficientemente garantizada en nuestro país, nos preocupa que ello ha sido así por un principio más bien basado en la tolerancia que en el de un estricto sentido de libertad en el marco de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, sean estos practicantes de religión alguna ó no.
Por lo dicho, afirmamos que:
f) Transcurridos tantos años de la recuperación del Estado democrático, nos preocupa que el parlamento argentino no haya derogado la Ley de Cultos (Ley N° 21.745) aún vigente, sancionada por la última dictadura militar. Al respecto, abogamos por su pronta y urgente derogación.
g) La sociedad argentina, luego de la reforma constitucional del año 1994, al consagrar los derechos humanos, primero y los políticos, económicos, sociales y culturales, después junto con los tratados internacionales vinculantes como norma interna, ha iniciado un camino orientado a brindar y asegurar las necesarias garantías respecto de las libertades públicas que tornan indispensable la sabia y prudente separación del Estado de cualquier tipo de tutelaje, inclusive el religioso.
h) Por todo ello, se hace necesario abrir un debate en consecuencia para garantizar de este modo todas las libertades consagradas por un Estado laico y democrático, donde la religión sea sólo una de las tantas formas de expresión que tiene la conciencia humana para construir la realidad, basada en el respeto al prójimo e inspirada en un estricto sentido de justicia a lo diverso que toda cultura en sí misma alberga.
Firmamos la presente:
Consejo Interparroquial de las Iglesias Luterano - Danesas en la República Argentina
Pastor Andrés Albertsen
Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Pastor Federico H. Schäfer, Presidente
Pastor Juan Abelardo Schvindt, Secretario General
Iglesia Evangélica Luterana Unida
Pastor Alan Eldrid, Presidente
Sr. Alejandro Muruzetta, Tesorero
Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
Pastor Marcelo Nicolau, Moderador
Iglesias Reformadas en la Argentina
Gerardo Oberman, Presidente
Buenos Aires, 28 de septiembre de 2010
“Matrimonios del mismo sexo”
En relación al tratamiento en el parlamento argentino de un proyecto de ley sobre matrimonio entre personas de un mismo sexo:
Declaración de las Iglesias: Evangélica del Río de la Plata (IERP) y Evangélica Luterana Unida (IELU)
Con respecto al tema de referencia y en relación a las declaraciones realizadas por agrupaciones de iglesias evangélicas a las que ni la IERP ni la IELU pertenecen, que repudiando la iniciativa legislativa en cuestión se adjudican hablar en nombre de todos los evangélicos, a fin de clarificar ante la opinión pública nuestra propia postura, señalamos:
1. Que como Iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI el fundamento de nuestra vida y testimonio es el Evangelio de Jesucristo, es decir, el anuncio de la salvación por la sola gracia, por la sola fe, por solo Cristo (cf. Romanos 3, 22ss). De allí surge que no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error.
2. Que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo (cf. Gálatas 3, 26-28). Así pues, quien hace de la orientación sexual una condición a partir de la cual se decide o condiciona la pertenencia a la iglesia, comete un grave error.
3. Que el contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. Dicha institución debe permanecer abierta a las modificaciones que garanticen el mejor marco de convivencia saludable para los contrayentes que la integran, así como para los hijos que sean educados en su seno. De acuerdo con nuestra ética evangélica también la comunidad matrimonial y familiar encuentra su fundamento y guía en el triple mandamiento del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo (cf. Mateo 22, 34-40).
4. Que reconocemos al Estado su legítima potestad de legislar con la finalidad de asegurar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en vistas a afianzar una convivencia basada en la justicia y la paz. En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo.
5. Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo.
Pastor Federico H. Schäfer
Presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata Pastor Alan Eldrid
Presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Unida
Buenos Aires, 31 de mayo de 2010.-
A tres meses del Golpe de Estado y ante la visita de la delegación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a la República de Honduras
“Abran las puertas para que pase una Nación justa” Isaías 26, 2.
“¿Qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿Ó como puede la luz ser compañera de la oscuridad? 2 Corintios 6,14.
Señor Roberto Micheletti:
Nos dirigimos a Ud. en el espíritu de compartirle no sólo nuestra preocupación por los sucesos ocurridos en su país a partir del 28 de junio pasado sino además, para pedir toda su colaboración a los esfuerzos que a partir de entonces se están haciendo para devolverle a la República de Honduras lo que ustedes mismos le han quitado, a saber, la plena vigencia de los derechos y garantías constitucionales.
Como seguramente es de su conocimiento, el Premio Nobel de la Paz, Arq. Adolfo Pérez Esquivel, se despedía del Cardenal Oscar Andrés Rodríguez el pasado 8 de julio con las palabras del evangelio de Juan: “Sólo la verdad nos hará libres”. Habían pasado pocos días del golpe de Estado que Ud. liderara sometiendo a un futuro incierto a la democracia hondureña y, sorpresivamente –por qué no decirlo- a la comunidad internacional. Desde el Cono Sur de nuestra América Latina no terminamos de salir de nuestro asombro ante la apertura de un nuevo capítulo que no sólo creíamos superado, sino que también lo conocimos hasta el hartazgo por nuestro reciente pasado. No sólo por su naturaleza, sino también en sus efectos y consecuencias que se arrastran por décadas en las personas, en el pueblo y en las propias instituciones del Estado.
Hoy, a poco más de tres meses de esta aventura y tras los informes que hemos recibido de nuestras iglesias hermanas de la República de Honduras como asimismo del propio Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), Consejo que liderara recientemente una visita pastoral a su país, vemos con preocupación los hechos que nos comunican sobre la realidad cotidiana que han instalado en la sociedad hondureña a base de represión, castigo, eliminación de garantías constituciones, violaciones sexuales y muertes, además de las arbitrarias detenciones sin garantías de ningún tipo. No obstante, ahora vemos con esperanza los tenues avances que han habido para restaurar el derecho, la justicia y la paz, permitiendo la llegada de la delegación de la OEA a partir del día de hoy prometiendo así, esa es nuestra esperanza, alentadores diálogos.
Ante el inicio de dichas conversaciones, le invitamos a abrirse a la verdad y, desde ella, a retomar el camino de la institucionalidad democrática con todas las consecuencias que el derecho impone para que, como bien dice el salmista, “el amor y la verdad se den cita, la paz y la justicia se puedan besar y la verdad brote desde las entrañas mismas del pueblo hondureño para que la justicia pueda mirar desde el cielo” (paráfrasis según el Salmo 85, vv- 11 – 12).
Confiamos, entonces, que la Mesa de Diálogo pueda contar con personas de bien, es decir, personas que no tienen sus manos manchadas con sangre inocente y estén abiertas y dispuestas a recibir los aportes que los diversos sectores de la comunidad nacional e internacional puedan brindar en aras de una solución pacífica y duradera. En este sentido, queremos llegar hasta Ud. para decirle que, entre otras, nos sumamos a las demandas de la delegación ecuménica y que culminara con su tarea de visitación a las iglesias y pueblo de la República de Honduras el pasado día 2 de octubre, a saber:
a) Restablecer inmediatamente las garantías constitucionales.
b) Cesar todo tipo de violación a los derechos humanos e iniciar una profunda investigación que permita esclarecer las flagrantes violaciones a dichos derechos e identificar a cada uno de los responsables para que respondan ante los tribunales correspondientes por dichos actos aberrantes.
c) Retomar el diálogo en el espíritu del Acuerdo de San José, acuerdo más conocido como “plan Arias”.
d) Asegurar la más amplia y libre participación del pueblo de Honduras en todo el proceso.
Sr. Micheletti: somos conscientes que tiene ante Ud. la enorme posibilidad de devolver la legitimidad a lo que, amparado en una supuesta legalidad, ha sido quitado. En tal sentido, queremos decirle que no nos animan otros deseos, que:
· La democracia retorne y sea vivida plenamente en justicia y rectitud en toda Honduras.
· Se tomen todos los recaudos legales para que nunca más las asonadas militares se ensañen contra la indefensa población civil con el único y exclusivo fin de robarles la poca institucionalidad democrática que habían logrado alcanzar.
· La esperanza en una justicia reivindicativa no sean nunca más castigada y mancillada con represión y con sangre, sino que más bien se asegure al pueblo el derecho no sólo al legítimo gobierno sino también al democrático disenso.
Confiamos nuestra comprometida oración para que los diálogos que están teniendo lugar en el marco de la OEA conduzcan a buen puerto las negociaciones a las que darán lugar y pedimos a las iglesias hermanas con las que nos une la visión común de una humanidad reunida y restaurada en la justicia y la paz para que sumen su solidaridad acompañándonos en esta tarea de ser testigos de un cielo y una tierra nuevos (Apocalipsis 21,1) para nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.
En Jesús, el último y único sacrificio de Dios,
Pastor Federico H. Schäfer
Presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Pastor Juan Abelardo Schvindt
Secretario General
Buenos Aires, 6 de octubre de 2009.
Papeleras
“Convertirán sus espadas en azadones y sus lanzas en hoces.
Ninguna nación alzará la espada contra otra nación
ni se preparará más para la guerra.”
Miqueas 4:3
Gualeguaychú, martes 12 de junio de 2007
Carta Pastoral
A las comunidades de fe
de las Iglesias que participan en el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) y de la Iglesia Católica
Convocados por el CLAI nos hemos reunido en la ciudad Gualeguaychú, el día 12 de junio de 2007, autoridades (obispos y presidentes) de distintas iglesias cristianas, preocupadas por el clima de tensión que se ha generado en los pueblos de ambas orillas, a raíz de la instalación de la Planta procesadora de pasta celulósica en la localidad de Fray Bentos. Hemos compartido un tiempo de reflexión, y hemos escuchado el testimonio de personas directamente involucradas y afectadas por este hecho.
No tanto el corte, sino el ambiente
Hemos escuchado que cortes, marchas y encuentros han sido los medios utilizados para levantar ante las autoridades y opinión pública, la cuestión central: nuestro medio ambiente está en peligro ante la materialización de este emprendimiento.
Esta no es la única preocupación sobre el medio ambiente en peligro: la sojización, la extranjerización de la tierra, el uso indiscriminado del agua, el monocultivo, las plantas de minerales a cielo abierto. Todos estos temas son partes del mismo problema: la ganancia económica a cualquier precio.
Reafirmamos: ¡Los hermanos sean unidos!
Tenemos la certeza que Uruguay y Argentina son dos pueblos hermanos con una larga historia de lazos familiares y luchas compartidas. Esta certeza debe afianzar nuestra convivencia por encima de los conflictos. Capitales transnacionales, sin amor por estas tierras y sus pueblos, generan la situación de enfrentamiento que hoy nos preocupa.
Vocación de servicio y grandeza
Consideramos que el liderazgo político de ambos países tiene un rol fundamental en la superación de este conflicto. Nos preguntamos si los esfuerzos realizados han sido suficientes. Lo cierto es que no vemos que los mismos hayan logrado los resultados necesarios. Instamos a los gobiernos a que perseveren en la búsqueda de salidas en el espíritu de hermandad que caracteriza a estos dos pueblos.
¿Úselo y tírelo?
En la base de estos problemas ambientales se ubica un estilo de vida que prioriza el consumismo y una actitud irracional en el uso de los recursos naturales de la Creación de Dios. Somos mayordomos (cuidadores) no dueños de la Creación. Exhortamos a tener una actitud responsable y austera en el uso de todos los recursos naturales.
La verdad nos hace libres
Pedimos a los medios de comunicación que sean objetivos en la información que comparten con nuestros pueblos. Especialmente que contribuyan a la paz y al buen entendimiento entre argentinos y uruguayos. Vemos con preocupación cuando titulares y noticias agregan comentarios o sospechas que enrarecen el ambiente y generan animosidad entre nuestra gente.
Nuestro Dios es un Dios de unidad, y no de fragmentación. En Cristo él ha restaurado el sentido de ésta su Creación, y en ella el de nuestra propia vida, para que con un sentido de justicia y responsabilidad cuidemos lo que se nos ha confiado.
Conflictos como el que nos afecta pueden llevarnos fácilmente a la desesperanza, y con ello conducirnos a la fragmentación dispersando así los esfuerzos por la búsqueda de los “cielos nuevos y tierra nueva donde more la justicia” (2 Pedro 3,13). En esta justicia ponemos nuestra confianza, tras ella encaminaremos nuestros pasos, y en su plenitud nuestra certeza.
Iglesias participantes:
Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Iglesia Evangélica Congregacional
Iglesia Evangélica Metodista Argentina
Iglesia Metodista de Uruguay
Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata
Diócesis de Gualeguaychú (ICR)
Iglesia Cristiana Bíblica
Federación Argentina de Iglesias Evangélicas
Iglesias Reformadas en Argentina
......................................................................................................................
Argentina-Uruguay, Viernes 3 de marzo de 2006
Carta pastoral
En relación con eventuales diferendos entre nuestros países por la instalación de plantas de celulosa en la Región
“Dichosos los que buscan la paz,
pues Dios los llamará hijos suyos”
Ev. Según San Mateo 5, 9
A las congregaciones en el Litoral Argentino-Uruguayo
Queridos hermanos y queridas hermanas:
¡Paz y bien sean con todos y todas; con cada uno, cada una de ustedes!
Como Iglesias llamadas a servir con vocación y compromiso al Evangelio de nuestro común Señor Jesucristo, hemos seguido con preocupación las tensiones sociales originadas en la zona fronteriza entre Argentina y Uruguay en torno a la instalación de fábricas de celulosa
Lamentamos profundamente la creciente animosidad que esto está creando entre los pueblos a ambos márgenes del Río Uruguay, que tienen una historia de tantas cosas en común. Más aún en un momento en el cual ambos gobiernos expresan coincidencias nacionales y regionales a favor de la dignidad humana.
Por lo que coincidimos en enviarles a Uds. esta carta para expresarles nuestra solidaridad y apoyo como también algunas ideas e inquietudes que nos parecen pueden contribuir a entender y distender la situación en vistas de su solución.
Una primera observación es que frente a las variadas y contradictorias informaciones que circulan a todo nivel, las Iglesias estamos llamadas a procurar en forma pacífica a discernir la verdad, evitando el egoísmo que deteriora las relaciones humanas prime sobre la dignidad y el bienestar de nuestros pueblos, especialmente en sus sectores más pobres y desprotegidos.
Consecuentemente y en segundo lugar queremos comunicarles que estamos solicitando al Consejo Latinoamericano de Iglesias en el Río de la Plata que convoque a una Consulta, en el tiempo más breve posible, para analizar la situación en un contexto más amplio con el aporte de técnicos, pastores y pastoras de nuestras Iglesias que nos permitan ver y discernir claramente el rol que podemos ejercer en este momento, como así también su posible contribución para alcanzar una solución al conflicto de intereses ya planteado Invitando incluso a través de las Federaciones de Iglesias en Uruguay y Argentina a otras iglesias y confesiones a fin de facilitar un intercambio fluido de información incluso en contacto con las autoridades nacionales de ambos Estados.
En circunstancias de la IX Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, recientemente realizada en la ciudad de Porto Alegre desde el 14 al 23 de febrero de 2006, los delegados de las Iglesias de Argentina y Uruguay tuvimos la oportunidad de dialogar informalmente con delegados de las Iglesias de Finlandia allí presentes, quienes manifestaron que están dispuestos a brindarnos información técnica de estudios producidos por las Universidades, Organismos Técnicos e Iglesias de ese país, como también las cláusulas regulatorias de las plantas de celulosa existentes allí, lo que permitiría tener más datos para compartir con Uds. y otras Iglesias, con información verificable e independiente.
Finalmente les manifestamos a Uds., que están en esta región de nuestro litoral común, que los acompañamos con cariño fraterno. Oramos pidiendo prudencia y sabiduría. Por sobre todo para que, quienes tienen en sus manos la responsabilidad de la administración pública en nuestros pueblos con el ejercicio del poder constituido, lo ejerzan colocando -por encima de todo- el bien común de nuestros pueblos, que hemos heredado y que estamos llamados a preservar.
Dios les bendiga y les guarde y nos de su paz que sobrepuja todo entendimiento humano.
Obispo Nelly Ritchie, de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina.
Pastor Federico Schäfer, Presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
Pastor Juan Abelardo Schvindt, Secretario General de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
Pastor Luis Macchi, Presidente de la Iglesia de los Discípulos de Cristo en la Argentina.
Pastor Oscar Bolioli, Presidentede la Iglesia Metodista en el Uruguay.
Pastor Hugo Armand Pilon, Moderador de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata.
Pastor Héctor Preteca, Presidente de la Iglesia Cristiana Bíblica.
A propósito
del debate sobre salud reproductiva
"¿Qué está permitido hacer en sábado:
el bien ó el mal? ¿Salvar una vida ó destruirla?"
Jesús en el Evangelio de San Marcos 3, 4.
Es por todos conocida, gracias a los medios de comunicación,
la campaña que el gobierno nacional ha iniciado a través
del Ministerio de Salud de la Nación, procurando responder
a problemas tan serios como lo son el embarazo precoz y las enfermedades
de transmisión sexual (ETS), de entre las cuales debemos
destacar la pandemia del VIH/SIDA. La 'Campaña Nacional
de Salud Sexual y Procreación Responsable' se realiza bajo
el lema: "Informate, consultá, decidí: es ley,
es tu derecho".
Como iglesias cristianas inspiradas en una teología que
promueve la vida en toda su plenitud (Ev. San Juan 10, 10), saludamos
esta iniciativa que promueve ir al encuentro de la actual situación
que atraviesan tantas personas jóvenes en general -y mujeres
en particular- en nuestro país. Especialmente porque intenta
responder, aunque de un modo parcial, a problemas que sólo
encontrarán cabal respuesta cuando contemos con una ley
de educación sexual junto a una adecuada reglamentación
para la enseñanza en las aulas de nuestras escuelas y colegios.
Sólo un esfuerzo de esas características logrará
revertir el actual cuadro que presenta el deterioro en la situación
social y tornará, por sus efectos, innecesarias las campañas
como la que actualmente nos ocupa.
Por lo dicho y sensibilizados por un debate que aparenta instalarse
a raíz de esta campaña, manifestamos:
" Que es deber del Estado velar por la salud de todos los
habitantes de la República. En especial, los más
empobrecidos y expuestos a riesgos de toda clase, por la falta
de una educación sexual que los capacite en el conocimiento
referido a la salud reproductiva que les permita ejercer con responsabilidad
y plenitud el derecho a la libertad que les cabe también
en este plano.
" Que es responsabilidad de los grupos organizados de la
sociedad civil y, nosotros como iglesias provenientes de la Reforma
Protestante como parte de ella, apoyar aquellas acciones destinadas
a la promoción de la dignidad humana y contribuir para
que no sean amenazadas en sus objetivos e implementación
por actitudes que, por bien intencionadas que parezcan, lo único
que pretenden imponer es una visión particular cuando no
única -en temas que son privativos a la conciencia de cada
persona- al resto de la sociedad.
" Que a muchos todavía nos cuesta aceptar y entender
las verdaderas consecuencias que tiene para una convivencia madura
y adulta, la pluralidad de visiones en el seno de una sociedad
democrática y que, por sus propios presupuestos, corresponde
que la construyamos entre todos y de una manera responsable.
Al hablar de la responsabilidad que nos cabe a todos en este
asunto, viene a nuestra mente la imagen de muchos niños
y niñas nacidos por falta de una actitud responsable y
planificada. Muchos de ellos y de ellas culminan siendo agregados
y en deplorables condiciones a los más marginados y estigmatizados
sectores 'socialmente vulnerables'. Y qué decir de las
enfermedades de transmisión sexual que acaban no sólo
matando a quienes las padecen sino que además provocan
-en su propio entorno- actitudes discriminatorias agregando así
una pesada carga a la ya irreparable que les impuso la enfermedad.
Hoy queremos manifestar nuestro aprecio al valor puesto en esta
campaña que apoyamos en la certeza de que "todo lo
que hagamos por uno de esos hermanos o hermanas más humildes,
por él mismo estará siendo hecho" (paráfrasis
del Ev. Según San Lucas 25, 40).
Pastor Presidente Federico H. Schäfer, Iglesia Evangélica
del Río de la Plata (IERP)
Pastor Presidente Alan Andrés Eldrid, Iglesia Evangélica
Luterana Unida (IELU)
Pastor Hugo Armand Pilón, Iglesia Evangélica Valdense
del Río de la Plata (IEVRP)
Pastor Presidente Roberto H. Jordan, Iglesias Reformadas en la
Argentina (IRA)
Comunión de las Iglesias de la Reforma en el Río
de la Plata
Buenos Aires, 11 de mayo de 2005
Aportes para el diálogo con relación a la Educación Sexual Integral en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
“Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación como una antorcha encendida” (Isaías 62,1).
Introducción
Nuestras Iglesias surgidas de la Reforma protestante y entendidas como servidoras de la Palabra de Dios, siempre hemos tenido una profunda estima y valoración por la educación pública como herramienta para la construcción de la sociedad civil en la formación de buenos ciudadanos y de buenos cristianos. Ha sido, precisamente por causa de la Reforma que surgió la convicción de la importancia de que sea el Estado, como lo hemos reiterado en más de una ocasión, a través de la escuela que asume el rol decisivo en la formación/educación de nuestros hijos. De aquí que sea parte integral de nuestro testimonio en América Latina, precisamente, el ministerio educativo y en el que la materia de sexualidad humana, como tema curricular, no ha estado ausente. A pesar de que durante muchos años y muchas veces en soledad, nuestras iglesias han promovido una acción educativa en sexualidad humana que tuviera en consideración la realidad cambiante de nuestra sociedad en el marco de nuestros criterios teológicos y pastorales.
Por lo dicho, entonces, nunca hemos considerado a la escuela como un espacio competitivo ni sustituto de la familia o de la iglesia sino que siempre la hemos apreciado como una herramienta de complementación con nuestra actividad educativa y pastoral.
Definiciones y principios básicos del proyecto – Nuestra opinión
Por lo dicho, entonces, compartimos la definición propuesta por el proyecto en debate con relación a la educación sexual integral como “el conjunto de actividades pedagógicas referentes a contenidos cognoscitivos y actitudinales necesarios para alcanzar la salud sexual” . Es nuestra convicción que los conocimientos y las actitudes se nutran mutuamente y no se impartan fragmentadamente en un asunto.
Reconocemos, por lo dicho, que “la sexualidad es un fenómeno multidimensional” y que por ello ninguna aproximación agotará el tratamiento de un tema tan profundo. Además de los aspectos psicológicos y físicos, el tratamiento de este tema debe contemplar los aspectos de la vida de relación, la responsabilidad con que se viven todos los actos de la vida privada y pública, los elementos culturales y religiosos que construyen el concepto de sexualidad. Es por esta razón que apoyamos, además, la metodología de género para una adecuada comprensión de la vivencia del ser varón y mujer en nuestra ciudad.
Sostenemos al igual que lo hace el proyecto en debate, que la sexualidad impregna toda la vida y existencia humanas, tanto a nivel privado como público, su evolución de acuerdo a la edad y a las personas y que todos como sociedad nos formamos en valores que nos llevan a asumir responsabilidades en nuestra vida sexual.
Siempre hemos considerado y sostenido que, los diversos objetivos de la educación sexual en las escuelas públicas y privadas, deben ser:
a) brindar una información científicamente fundada; y
b) brindar esa información en forma plena y comprensiva para que fundamente valores y actitudes sanos, que eliminen falsos conceptos, tabúes y prejuicios. Solo de ese modo podremos promover una conducta sexualmente responsable y reducir las graves problemas de los embarazos no deseados, la iniciación sexual temprana y sin ninguna preparación, las enfermedades de transmisión sexual y el VIH-SIDA.
Para alcanzar esos objetivos los temas a tratar deben ser de tal amplitud y profundidad que abarquen el amplio abanico de posiciones sociales, culturales y religiosas que conviven armónicamente en nuestra Ciudad.
Es por ello que apoyamos el tomar en cuenta el desarrollo psicofísicos de las personas; la vida de relación y los conceptos de familia, amistad y amor .
Conclusión
Por todo ello, resumidamente afirmamos:
La Escuela Pública -en su rol de formadora y promotora de valores ciudadanos, no puede quedar pasiva ni ser actora ausente en un tema tan necesario como el de la educación sexual integral en sus aulas,
Nuestras iglesias, basadas en un responsable y profundo compromiso democrático, consideramos que es tarea del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires garantizar y proteger la diversidad ciudadana también en el marco de la educación que promueve y sostiene;
Finalmente manifestamos, por lo dicho, que en esta ciudad nadie puede ni debe ser excluido, ni estigmatizado o marginado en el pleno ejercicio de sus derechos como persona.
Pastor Federico Hugo Schäfer
IERP – Presidente Pastor Alan Eldrid
IELU – Presidente
Buenos Aires, 11 de noviembre de 2004.
Proyecto de Ley. Directrices de Educación Sexual Integral. Art. 4º
idem. Art. 5º
idem. Art. 6º
idem. Art. 8ª
A raíz
de la promulgación de la Ley de Unión Civil
(Ley Nº 1004) por el Gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires
Declaración de la Iglesia Evangélica del Río
de la Plata
Por un país donde 'quepan todos y todas'
A raíz del comunicado de Prensa Global, aparecido el viernes
18 de julio intitulado "evangélicos repudian unión
civil homosexual" y de la recopilación que hace de
algunas notas periodísticas sobre el mismo tema la "Alianza
Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República
Argentina" (FACIERA) en su circular electrónica del
21 de julio pasado y con el fin de evitar confusiones o malos
entendidos, la Iglesia Evangélica del Río de la
Plata da a conocer a la opinión pública su posición
frente al tema que ha generado esta actitud mediática y
apresurada de instancias a las cuales no pertenece, agendas que
no ha promovido y afirmaciones que no comparte.
Por lo dicho y a fin de clarificar nuestra posición respecto
de la promulgación de la Ley Nº 1004 de Unión
Civil por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
y aspectos vinculantes con la misma afirmamos lo siguiente:
a) Como iglesia evangélica, herederos de la Reforma Protestante
surgida en Alemania y Suiza en el siglo XVI y presentes en el
país desde 1843, manifestamos nuestro reconocimiento a
la autonomía del Estado en materia de legislación
y gobierno. Dicha autonomía cobra sentido cuando se promueve
la justicia, se asegura la igualdad de los habitantes ante la
ley y se reprime todo acto discriminatorio, respetando las elecciones
personales que los individuos realizan siempre que no afecten
a terceros. La recuperación democrática ha ido afianzando
con el tiempo y, a pesar de todas las dificultades que hemos debido
enfrentar desde entonces hasta ahora, un aspecto que no ha sido
olvidado por quienes tienen la responsabilidad de legislar en
el marco de la Constitución Nacional y los Acuerdos, Pactos
y Convenciones Internacionales en materia de Derechos Humanos:
el derecho a la existencia que tiene lo diverso en nuestra sociedad,
tomando distancia de cualquier tutelaje que pretenda imponer criterios
de convivencia basados en la discriminación.
b) Por lo expresado y en el marco del respeto que nos merece
el orden democrático, valoramos con genuino reconocimiento
la promulgación de la ley que nos ocupa. Y, si bien nuestra
Iglesia tiene una enorme deuda pendiente en su reflexión
bíblica, teológica y pastoral para con estos ciudadanos
y compatriotas que, además y de hecho, participan de la
vida de fe en nuestras comunidades locales, reconocemos en la
acción del Gobierno de la Ciudad, una respuesta auténtica
al reclamo de legítima convivencia con y entre personas
que hasta ahora sólo gozan del prejuicio y la discriminación
de una sociedad que pretende ignorarlos e ignorarlas.
c) Finalmente y conscientes de lo mucho que nos falta recorrer
en este campo, manifestamos nuestro compromiso de continuar, sin
otro mandamiento que el del doble amor y en fidelidad al Evangelio
y a las Enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo,
en la promoción de comunidades de fe abiertas a lo diverso
e inclusivas en su misión.
pastor Carlos Duarte
Vicepresidente en ejercicio de la
Presidencia
pastor Juan Abelardo Schvindt
Secretario General
Buenos Aires, 25 de julio de 2003.
Acerca
del conflicto entre Estados Unidos e Irak
Declaración de la Iglesia Evangélica del
Río de la Plata
A propósito del conflicto desatado entre Estados Unidos
de América e Irak, nosotros nos unimos a todas aquellas
personas, comunidades y organizaciones que buscan la paz. A pesar
de las advertencias de los gobiernos de numerosas naciones del
mundo, de organizaciones regionales e internacionales, civiles
y eclesiales, y la protesta de los pueblos -verdadera demostración
multitudinaria en 600 ciudades, 30 de las cuales se realizaron
en Estados Unidos- el país del norte persiste unilateralmente
en querer dirimir el problema con las armas.
En ese sentido decimos:
un rotundo
NO a toda violencia y opresión
un rotundo
NO a la resolución de conflictos por la fuerza
un rotundo
NO a la guerra y el genocidio
un rotundo
NO a la guerra contra Irak
Fundamentamos este rotundo NO en el hecho de que como seguidores
de Jesucristo estamos convencidos:
que Dios
es creador de la vida y no desea la muerte de sus criaturas, es
un Dios de la justicia y de la libertad, es juez y señor
de personas, pueblos y naciones.
que mediante
Jesucristo, Dios se ha reconciliado con los seres humanos y nos
ha dado su paz y la posibilidad de vivir en comunión con
él.
que en virtud
de ello nos ha encargado el ministerio de la reconciliación
y prometido bendición a los pacificadores. Nos ha encargado
el amor mutuo, inclusive el amor a los enemigos.
que todo
esto nos obliga a respetar la vida del otro, a pesar de las diferencias;
a buscar todo aquello que promueva la convivencia ecuánime;
el bien común; el entendimiento entre las naciones y la
resolución de conflictos mediante métodos pacíficos,
basados en el diálogo, la justicia y la verdad.
que todo
esto impide el avasallamiento del otro para imponer nuestra voluntad
o incluso permitir la destrucción del otro, para hacer
valer nuestros propios intereses; prohibe el dominio y la opresión
de un pueblo sobre el otro y que una nación se erija en
juez de las demás.
que la guerra
es, por tanto, una flagrante desobediencia al mandato divino y
una burla a Dios, quien se esfuerza por sustentar y liberar cotidianamente
esta su creación.
Federico H. Schäfer
Pastor Presidente
Acerca
de la crisis desatada en diciembre de 2001
Mensaje de la presidencia a las congregaciones de la
Iglesia Evangélica del Río de la Plata en la República
Argentina
Estimados hermanos y hermanas
miembros de las congregaciones,
miembros de las comisiones directivas,
ministros y ministras:
En estas horas críticas que vive la Nación Argentina,
como presidente y secretario general de la Iglesia Evangélica
del Río de la Plata estamos participando en diversos foros
ecuménicos (Consejo Latinoamericano de Iglesias en el Río
de la Plata, Federación Argentina de Iglesias Evangélicas,
Foro Económico y Social, entre otros), llevando la siguiente
posición:
o La necesidad de que la vida humana sea respetada por encima
de cualquier otro valor; esto significa que sólo los medios
pacíficos son adecuados a las legítimas protestas;
y que la represión mediante las fuerzas de seguridad no
es una respuesta adecuada a la crisis.
o La necesidad de que en estas horas decisivas todos los sectores
contribuyan a buscar soluciones en el marco de una amplia concertación
política y social que respete el orden constitucional;
esto exige renunciar a mezquinos intereses partidistas y/o sectoriales.
o La necesidad de que las autoridades políticas escuchen
los clamores de la sociedad que piden el cambio de rumbo del modelo
económico y social; esto requiere que el estado garantice,
mediante su política económica y social, la construcción
de una sociedad sin exclusiones.
Los alentamos a que, en sus propios ámbitos:
o participen en las instancias locales de diálogo y concertación,
dando testimonio y haciendo oír una voz mesurada pero firme;
o contribuyan a la paz acompañando a los más necesitados
y, dentro de sus posibilidades, colaborando en la atención
de la emergencia;
o estén atentos a los abusos de poder y eventuales violaciones
de los derechos humanos que puedan producirse, las denuncien y
nos las comuniquen de inmediato;
o compartan con las congregaciones del distrito y con la Oficina
Sinodal toda información relevante acerca de la situación
en sus ámbitos de influencia.
A escasos días de la Navidad y en pleno Adviento, tiempo
de esperanza, no podemos pasar por alto el mensaje de la encarnación
de nuestro Dios en Jesucristo que constituye el fundamento de
nuestra fe. Ésta nos compele a comprometernos, hoy más
que nunca, en la búsqueda de condiciones que hagan posible
una vida abundante para todos y todas.
Unidos en la oración y en la esperanza los y las saludan
fraternalmente
Juan Pedro Schaad cccccccccJuan
Abelardo Schvindt
Pastor Presidente cccccccccccccccSecretario
General
Buenos Aires, diciembre 20 de 2001
Acerca
del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001
Declaración de la Iglesia Evangélica del Río
de la Plata
Dios gobernará a las naciones y
enderezará a la humanidad.
Harán arados de sus espadas y
sacarán hoces de sus lanzas.
Una nación no levantará espada contra otra,
y no se adiestrarán para la guerra.
Isaías 2:4
Felices los que trabajan por la paz,
serán reconocidos hijos de Dios.
Jesús de Nazareth
Escribo esta carta movido por la disparidad de reacciones producidas
en todo el mundo luego de los ataques terroristas del pasado 11
de septiembre en los Estados Unidos. Quiero compartir con ustedes
mis reflexiones porque hay momentos en la historia de la humanidad
que requieren una opinión lo más clara y precisa
posible. Creo que estamos en la presencia de uno de ellos.
1. Es sabido por todos que el siglo que finalizó fue el
más violento que ha conocido la humanidad. Salvo raras
excepciones, se pretendió zanjar los conflictos entre países
y al interior de los mismos mediante la violencia, lo que llevó
a la muerte a millones de seres humanos. En muchos casos, esta
violencia fue consentida por las grandes religiones, incluso la
cristiana. Se dividieron o unificaron pueblos. Culturas enteras
fueron sometidas mediante el poder de la fuerza militar, con el
argumento de estar contribuyendo al logro de la paz. Desde el
intento de la ex Unión Soviética, pasando por los
países balcánicos, hasta Alemania y Corea divididas
en dos, el Vietnam o la isla de Chipre. En todos los casos fue
el poder violento el que impuso su voluntad.
2. Con la caída del Muro de Berlín y la apertura
democrática en la ex Unión Soviética, muchos
sostuvieron que estábamos entrando en una era de paz y
armonía que duraría mucho tiempo. Quedaban por resolver
los problemas generados por la pobreza y la marginalidad social
que afectan a la dos terceras parte de la humanidad. Con el fin
de la guerra fría, sin embargo, la historia había
culminado.
3. Una primera cuestión que nos asalta después de
este atentado, es si efectivamente se resolvieron los problemas
y las diferencias o, en cambio, apenas se logró un tenebroso
silencio que obligó a la resignación y al sometimiento
de los pueblos más débiles. Aún persisten
preguntas muy profundas en medio del conflicto que desde hace
siglos afecta a una normal convivencia entre judíos y palestinos.
Situaciones como las producidas en Bosnia, Serbia y Macedonia,
junto a los diferentes estados que surgieron después del
desmembramiento de la ex Unión Soviética, abrieron
más interrogantes sobre la viabilidad de la paz que respuestas
respecto de su sustentabilidad.
¿Qué lugar queda para la diversidad de culturas,
tradiciones y creencias, en este modelo de globalización
que endiosó al mercado? ¿No estaremos a las puertas
del exterminio de toda la riqueza cultural con las que el Creador
pretende enriquecer las relaciones entre personas, pueblos y naciones?
4. Muchas de estas culturas fueron menospreciadas, burladas y
finalmente aplastadas con la fuerza del poder militar. En cada
caso, los poderosos del mundo encontraron un justificativo, un
"dios" a quien invocar y cuyo nombre diera razón
a lo que hacían: persuadir, amenazar, destruir y matar.
Todos recordamos frases como: Hay que luchar contra el comunismo
apátrida
Hay que derramar la sangre por nuestra patria
Vamos a defender a cualquier costo la democracia y la libertad
Hay que defender nuestro mundo occidental y cristiano
Con
el correr del tiempo, descubrimos que todas éstas no eran
más que meras justificaciones en manos de los poderosos,
la mayoría de las veces utilizadas para lograr otros objetivos.
En nuestro continente, América Latina, con estos argumentos
se promovieron sangrientas dictaduras militares en la mayoría
de los países. ¿Dónde quedó la libertad?
¿Y la democracia? ¿Y el mundo occidental y cristiano?
En fin, ¿dónde quedó el respeto por la vida?
5. Por sus características, el horroroso atentado que nos
sorprendió a todos y a todas en la mañana del 11
de septiembre llama poderosamente la atención. En primer
lugar, porque se produjo en el centro mismo del poder hegemónico
mundial. El gobierno de los Estados Unidos, y la mayor parte de
su pueblo, hasta el día anterior estaban convencidos de
que nada podía sucederles. Confiaban ciegamente en su poder
de control y seguridad.
En segundo lugar, y pensando ahora en los autores materiales del
hecho, es de destacar que fueron personas que vivieron muchos
años en los Estados Unidos. Incluso fue allí donde
se capacitaron para realizar este acto de barbarie; formaron parte
de la sociedad contra la que atentaron.
En tercer lugar, y pensando en las víctimas, es la primera
vez que mueren tantas personas en una acción violenta sin
necesidad de recurrir al uso de armamento bélico. Cuatro
aviones de los miles que vuelan diariamente por el mundo fueron
sus armas.
6. Si es verdad que la violencia no es el camino adecuado para
resolver las diferencias ni fomentar una mejor convivencia entre
los pueblos y sus culturas, entonces hay que preguntarse: ¿Cuál
es el método que debe ser promovido y propagado? Sin duda
alguna hay que fijar prioridades. Propongo considerar las siguientes:
o Unirnos a todos aquellos grupos que, más allá
de sus convicciones políticas, religiosas o culturales,
condenan absolutamente todo acto de terrorismo, incluyendo el
que mató a miles de personas en Nueva York y Washington,
como así también las posibles represalias militares
que pueda lanzar el gobierno estadounidense contra algún
pueblo en particular.
Apoyar las
iniciativas orientadas a la identificación de los culpables
y asegurar que sean castigados con todo el rigor de la ley.
Decir NO
a cualquier expresión de violencia y unirnos a todos los
que estudian seria y profundamente sus causas, incluso las que
llevan a grupos cómo éstos a inmolar su propia vida.
Rescatar
nuestros valores judeocristianos de justicia y solidaridad, y
dejarnos inspirar especialmente por la tradición de Abraham,
llamado a formar un pueblo. Debemos hacer el esfuerzo de demostrar
que es posible vivir en armonía con otros sobre los pilares
de la justicia y la solidaridad.
Releer la
tradición de los profetas en su crítica permanente
a todo centro de poder económico y militar, denunciando
la desatención de las viudas, los huérfanos y los
miembros más débiles del pueblo.
Interpretar,
a la luz de la violencia que tantos sufren hoy, la muerte de Jesús
en la Cruz. Ésta fue única, no es necesario otro
sacrificio. Su resurrección es un permanente SÍ
a la vida, a pesar de la muerte que perdurará hasta que
él venga.
7. Cayeron dos de las torres más altas del mundo. En nuestra
tradición judeocristiana la "torre" no cuenta
con la bendición de Dios; es más bien un símbolo
de poder y control que expresa lo peor de la soberbia humana.
¿No deberíamos ayudar a nuestras hermanas y hermanos
de diferentes credos en los Estados Unidos a encontrar un símbolo
diferente, que nazca del dolor y del injusto sufrimiento a que
han sido sometidos? Imaginemos por un momento un lugar donde florezca
el servicio, la confianza y la humildad, al estilo del retoño
del profeta Isaías. ¡Cómo luciría allí
un parque con flores y plantas, con pájaros anidando!
Tenemos por delante una tarea inmensa si pretendemos, tal como
creemos que es necesario, cambiar esta cultura del poder, la violencia
y el dinero, por una cultura de la paz y la convivencia basadas
en el respeto y la confianza mutuos.
8. Pero dicha tarea no compromete solamente a nuestras hermanas
y hermanos en Estados Unidos. Nos incluye también a nosotros,
a quienes vivimos al sur del río Bravo. En lugar de aliarnos
enviando soldados a una potencial aventura guerrera, deberíamos
preguntarnos: ¿Cómo compartir experiencias de culturas
diferentes para lograr la convivencia en armonía? Los encuentros
interreligiosos y ecuménicos de oración por la paz
y los esfuerzos que deberán realizarse para que ella sea
posible, requerirán no solamente la presencia de algunos
líderes, sino también la de todos los miembros de
estos credos. Es el momento de hacer pública nuestra fe,
nuestra convicción de que ya no debe morir nadie. Que todos
los pueblos tienen un lugar. Que la convivencia es posible.
9. Finalmente, este atentado nos llama a la reflexión y
a la acción comunitaria, a la oración confiada y
comprometida junto a los que lloran por sus seres queridos, y
a la acción conjunta en el esfuerzo por encontrar caminos
que nos permitan vivir sin violencia y con justicia, en esta tierra
que nos regaló el Creador.
Juan Pedro Schaad
Pastor Presidente
Buenos Aires, 27 de septiembre de 2001
Acerca
de la deuda externa
Declaración de la Iglesia Evangélica del
Río de la Plata
En la actualidad existe una pesada carga que agobia a las sociedades
donde la Iglesia Evangélica del Río de la Plata
da testimonio de que Jesucristo es el Dios de la vida y que junto
al Espíritu Santo sostiene a sus hijos aun en los momentos
más difíciles. Esa carga tiene un nombre: deuda
externa.
Aunque en muchas ocasiones no es posible percibir la relación
existente entre la deuda externa y la vida cotidiana de las congregaciones
y miembros de nuestra iglesia, existen canales sutiles y no tanto
que hacen que muchas de las imposiciones de los acreedores de
los organismos financieros internacionales influyan decisivamente
en la vida de las familias, especialmente las más humildes,
de nuestros países.
Como cristianos estamos llamados no sólo a restañar
las heridas de las personas más afectadas y vulnerables,
sino que además somos convocados por el Dios de la vida,
hecho ser humano en Jesús de Nazaret, a denunciar la idolatría
y el pecado de usura que causan el sufrimiento de tantas personas
y que se esconden detrás de la aplicación implacable
de criterios monetaristas en la resolución del problema
de la deuda externa.
El Dios creador, que confesamos como Padre todopoderoso, nos ha
prestado su Creación para bien usarla en el sostén
de la vida. Esto significa que hay suficiente riqueza natural
en la tierra como para que no exista hambre, desnutrición
y muerte de inocentes por falta de alimentos.
Además, somos convocados a realizar propuestas que permitan
no sólo liberar a nuestros países de esta carga,
sino también liberar a los acreedores de los ídolos
de papel y oro a los cuales sirven.
Deseamos expresar como Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica
del Río de la Plata que el trabajo y la honestidad son
la fuente de toda riqueza proveniente de la mano generosa de Dios.
Que el dinero es apenas un bien de intercambio al servicio de
las personas, y que los intereses usurarios son contrarios a la
voluntad de Dios.
Dice el libro del Éxodo: "Si das prestado dinero a
algún pobre de mi pueblo que está contigo, no te
portarás con él como usurero, ni le impondrás
intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se
lo devolverás a la puesta del sol. Porque eso es su única
cubierta; eso es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿Con
qué más ha de dormir? Cuando él clame a mí,
yo le oiré; porque soy misericordioso" (22,25-27).
Deseamos expresar que dar es mejor que recibir. Y que en el deseo
desmedido de recibir está el peligro latente de idolatrar
aquello que damos para recuperarlo multiplicado sin límites.
Dice el apóstol Pablo en la Carta a los Colosenses: "Hagan
morir lo terrenal en ustedes
malos deseos y avaricia que
es idolatría" (3,5).
Deseamos expresar que es responsabilidad ineludible de las autoridades
y de los funcionarios de los organismos financieros internacionales
cuidar de la vida, proteger el ambiente, fomentar la educación
y la salud de los pueblos, antes que sostener un sistema financiero
a todas luces injusto e inhumano.
Como Conferencia Sinodal deseamos llevar a nuestros hermanos y
hermanas afectadas por esta pesada carga la esperanza de que,
tarde o temprano, la propia dinámica pecadora de la deuda
externa la llevará a su destrucción, y que la iglesia
confía plenamente en que Dios no los abandona ni los abandonará.
"Vengan a mí todos ustedes que están cansados
de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar"
(Jesús, en el Evangelio de Mateo 11,28).
XXXIV Conferencia Sinodal de la Iglesia Evangélica
del Río de la Plata
Eldorado, Misiones, 14-16 de octubre de 2000
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